Me llamas con voz de ángel
por encima de la luna,
y cuando estoy cerca me duermes,
como una canción de cuna.
...
Y en mis sueños infantiles
cuando juego entre la espuma,
ahí estas tras las cortinas,
con tus cuernos y pezuñas.
...
Cuando vuelo entre la noche
y me acerco a las estrellas,
veo tu sombra demoniaca
ocultándose tras ellas.
...
Luego extiendes tu mano
y me pides que te siga,
y me llevas al pantano
que corrompe y contamina.
...
Cuando al deseo he cedido,
miro al cielo resignado,
lloro hiel arrepentido
y te veo ahí sentado.
...
Con la burla en tu mirada,
me doy cuenta que el abismo
negro y frío es tu morada,
y tú, el demonio mismo.

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