Había una vez, en uno de esos reinos del norte, donde siempre hace frío y la nieve se transforma en una capa casi eterna sobre la tierra, un enano sabio; nadie sabía como se llamaba, ni cuantos años tenía, dicen que había vivido ahí desde siempre, desde antes que los hombres llegaran a esos lugares. El sabio enano conoció a todas las familias reales que pasaron por el trono de aquel reino, desde la primera, y en algunas ocasiones contaba historias sobre ellas. Así los lugareños se enteraban de cosas que nunca hubieran imaginado, como la vez en que el enano contó la historia de la novia Trollkonor, con esa historia aprendieron que uno de sus ancestros era una mujer Troll, y que por eso muchos de ellos tenían la piel azul, y áspera, como el cuero puesto a secar.
La Historia de la Novia Trollkonor dice así.
Hace mucho tiempo, hace ya muchísimas generaciones, sucedió que los reyes engendraron a un príncipe, que con el tiempo se convirtió en un guerrero audaz y temeroso. Sus padres estaban orgullosos de él y su fama corrió como el agua por todos los demás reinos, tal vez su más grande hazaña fue librar al reino de un maligno hechizero, que no dejaba de mandar maldiciones contra las cosechas y los alimentos. Dicen que el príncipe fue al castillo del hechizero y lo encaró, y éste le lanzó mil maldiciones, conjuró a la magia oscura e hizo que persiguieran al príncipe serpientes de lumbre, salamandras y hasta sus criaturas sirvientes, pero el príncipe les hizo frente y les venció. Al final logró tomar al hechizero y quitarle la piedra de poder que llevaba en el cuello, luego lo lanzó desde una de las torres hacia los riscos. El hechizero murió, y la tierra tembló porque la maldad fue vencida, tembló tan fuerte que el castillo se deshizo, pero él príncipe sobrevivió gracias a la piedra poderosa, y se volvió un héroe legendario.
Así, cuando los otros reinos se enteraron de la existencias de un guerrero valeroso y de cuna noble, vieron en él a su salvador, todos los nobles acudían a visitarlo a su castillo, para honrarle y hacer amistades con él. En algunas ocasiones le llamaban para que les ayudase a resolver algún problema. El príncipe nunca se oponía y por eso fue más apreciado y respetado.
En una ocasión recibió un llamado de un país que estaba en las islas llamadas Ëhikka, que habían sido invadidas por el pueblo de los trolls. Los reyes de aquel reino temían perder el trono, pues su ejército había sido derrotado y el rey Troll amenazaba con quitárselos si no se le concedía la mano de la princesa de Ëhikka.
El príncipe se embarcó a las islas con apenas seis compañeros de armas. Cuando llegó ante los reyes, les rindió honor y les consoló diciéndoles que iba a matar al rey Troll, entonces los reyes le dijeron que si ganaba la batalla, la mano de la princesa sería para él, y el principe aceptó.
Dejó a sus compañeros y se fue a donde los Trolls tenían su sitio, y solicitó ver al Rey; su deseo fue concedido, el príncipe le pidió que dejara en paz al reino de Ëhikka, pero el monarca le respondió que él ya había dado sus condiciones, y que no cambiaría su postura, "Entonces tendré que matarte" dijo resuelto el príncipe "Ja ja ja es más fácil que te mate yo a tí y luego te ponga a hervir para comerte" le respondió el Troll "Entonces el príncipe mostró la piedra de poder que le había quitado al hechizero y ésta brilló con tanta intensidad como el sol, y el troll comenzó a convertirse en piedra "Para, por favor, para" gritaba, entonces el príncipe se guardó la piedra "Te daré una segunda oportunidad para que te vayas" le dijo, y el rey al ver el poder de aquel hombre accedió a regresar la paz al reino. Cuando el rey Troll tenía todo listo para irse, se dirigió al príncipe y le dijo "Eres un hombre valeroso, poderoso y honorable, me gustaría presentarte en mi reino", el príncipe había escuchado historias sobre trolls, se decía que comían gente y que eran sucios y desagradables, pero como amaba la aventura accedió a ir al país de los Trolls.
Pasaron muchos meses, años tal vez, y nadie sabía nada del príncipe, todos lo daban por muerto, hasta hubo ceremonias de despedida para honrarlo.
Un día apareció un barco a lo lejos, los vigilantes de las costas anunciaron la llegada de un barco del reino de los Trolls, y todos se alarmaron, pensaron que nuevamente serían atacados, pero cuando el braco tocó tierra, el primero en bajar fue el príncipe, la voz se corrió y enseguida todo fue alegría, hasta los reyes dejaron el castillo y fueron al encuentro de su hijo.
"Madre, padre" les dijo, "He ido al reino de los Trolls, y me han acogido y se han vuelto amigos míos" Todos los que escuchaban se quedaron sorprendidos, ¡Y no se lo comieron! decían, pero el príncipe siguió diciendo "Conocí a la hija del rey Troll y me enamoré, madre, padre, pedí su mano, y me casé con ella" Entonces todos soltaron un grito de sorpresa. Los reyes abrazaron a su hijo, entonces él regresó al barco y volvió a salir con su esposa, ella iba toda cubierta, cuando se quitó el velo y dejó ver su cara, todos se contuvieron de salir corriendo por el miedo que les causaba.
El príncipe y la princesa Trollkonor se fueron a vivir al castillo, y pronto ella comenzó a ser querida por su nuevo pueblo, tanto que en las fiestas ellas tocaba la lira y cantaba historias con su voz melodiosa, como de diosa.
Al pasar los años, los príncipes tuvieron tres hijos, que heredaron parte humana y parte troll. El enano sabio dice que fueron los primeros de aquella especia híbrida que llegó a poblar el reino.
El Troll.